Guía esencial para cultivar plantas de interior en agua y evitar la pudrición de raíces
No obstante, para garantizar que las plantas se mantengan saludables, es crucial prestar atención a la calidad del agua, al volumen utilizado y a la limpieza del recipiente. Un error común es dejar las raíces sumergidas durante períodos prolongados, lo que puede llevar a su deterioro.
Existen diversas especies que no prosperan de la misma manera en agua; sin embargo, algunas son particularmente aptas para este método. Entre las más populares se encuentran el potus, el filodendro, la monstera, el singonio, el bambú de la suerte y la tradescantia.
Para iniciar, es recomendable cortar un esqueje sano que cuente con al menos un nudo, ya que desde allí pueden surgir nuevas raíces.
La iluminación es fundamental: lo ideal es ubicar la planta en un lugar con luz indirecta, cerca de una ventana iluminada, evitando que el sol incida directamente sobre el agua y las hojas por períodos prolongados. De este modo, la planta podrá realizar la fotosíntesis y desarrollar raíces fuertes.
Si la planta va a pasar un extenso período solo en agua, podría requerir nutrientes adicionales. El agua por sí sola no proporciona todos los elementos necesarios para un crecimiento duradero. Por ello, es posible emplear un fertilizante líquido específico para cultivo hidropónico, siempre siguiendo las dosis recomendadas, ya que un exceso de fertilizante puede perjudicar las raíces.


