El crédito en pesos al sector privado experimenta un crecimiento en junio tras cinco meses de declive
El informe indica que el saldo total de préstamos en moneda nacional alcanzó los $103,1 billones, lo que representa un incremento nominal del 3,6% en comparación con mayo y un crecimiento interanual del 35,6%. Al ajustar por inflación, el aumento mensual fue del 1,7% y el anual del 1,3%, lo que señala un cambio en la tendencia observada anteriormente.
La reactivación del crédito real se fundamenta, en gran medida, en las operaciones comerciales, que lograron superar los efectos de la inflación y mitigar la debilidad en el consumo familiar.
Guillermo Barbero, socio de la consultora, afirmó: “Luego de cinco meses de retrocesos, finalmente hemos tenido un mes con variación positiva en términos reales. Si bien el aumento anual es bastante modesto, se observa un cambio en la tendencia después de seis meses. Nuevamente, fueron las operaciones comerciales las que lograron superar la barrera inflacionaria y compensaron el bajo rendimiento de las carteras relacionadas con los particulares”.
El informe también detalla el desempeño de las principales líneas de crédito. En el caso de los préstamos comerciales, el saldo llegó a $34,9 billones, con un incremento nominal del 6,4% en el mes y un crecimiento del 30,5% en relación a junio de 2025. La variación real mensual fue del 4,5%, aunque comparado interanualmente, aún se observa una caída del 2,5%.
Barbero explicó que “por segundo mes consecutivo, se ha registrado un crecimiento real en esta categoría. La demanda ha vuelto a centrarse en las operaciones en pesos en un mes donde se produjo cierta fluctuación en el tipo de cambio, lo que encareció las transacciones en moneda extranjera. Sin embargo, todavía no se han alcanzado los niveles que teníamos hace un año”.
Respecto a los préstamos personales, el saldo ascendió a $21,2 billones, con un incremento nominal del 0,9% mensual y del 30,0% anual. No obstante, al ajustar por inflación, se observa una baja del 1,0% en el mes y una disminución del 2,9% en el año, constituyendo el noveno mes consecutivo de retroceso en términos reales para esta categoría de financiamiento.
“Las tasas actuales son aún muy elevadas en comparación con la inflación proyectada, lo que frena la demanda de nuevas operaciones. A su vez, la irregularidad en las carteras ha restringido bastante la oferta por parte de las entidades financieras, que actualmente se dedican más a recuperar los ratios de morosidad antes de avanzar comercialmente”, comentó Barbero.
El uso de tarjetas de crédito mostró un saldo acumulado de $25,2 billones, lo que implica un aumento nominal del 2,6% mensual y del 29,2% anual. En términos reales, el incremento mensual fue del 0,6%, aunque la comparación interanual refleja una baja del 3,4%. Este repunte se atribuye a las promociones bancarias y a la ampliación de planes de cuotas sin interés.
Según Barbero, “el resurgimiento de las promociones bancarias, en colaboración con importantes actores del comercio minorista, ha impulsado exitosamente el consumo a través de tarjetas. También se notó la introducción de cuotas sin interés en plazos más largos (hasta 18 cuotas) y promociones para el uso de tarjetas mediante aplicaciones que utilizan códigos QR”.
En cuanto a los créditos prendarios, el saldo totalizó $6,3 billones, con un incremento nominal del 1,1% mensual y del 28,8% anual. Sin embargo, el análisis real indica una baja mensual del 0,8% y una disminución anual del 3,7%. Las ventas de automóviles cero kilómetro continúan por debajo de los registros de 2025.
Por último, los créditos hipotecarios, incluyendo aquellos ajustables por inflación, mostraron un saldo de $7,9 billones, con un crecimiento nominal del 3,5% mensual y del 106,8% en comparación interanual. En términos reales, la suba fue del 1,6% mensual y del 54,5% anual. El informe resalta que, después de cuatro meses de variaciones reales modestas o negativas, el segmento hipotecario comienza a evidenciar una expansión considerable. La disminución en los índices que ajustan las cuotas y la deuda ha incentivado el interés en este tipo de financiamiento.


